Carta a mi Yo de 15 Años
Querida yo,
¿por dónde comienzo? Pienso en ese momento en el que tenías 15 años, la edad que tienes ahora en este recuerdo, y no tienes una idea de lo que nos espera. Ha sido un viaje… una montaña rusa. Y te puedo decir que hemos conseguido cosas que jamás imaginamos.
¿Has publicado libros? Sí. Llevas dos de tu saga —bueno, uno aledaño—. En total llevas cinco libros, y uno en inglés.
¿Tienes tu propia editorial? Sí. Una editorial de autopublicación, y más adelante vas a entender perfectamente el tema de las compras en línea. A la fecha llevas más de 100 libros publicados de otros autores. Has ayudado a alrededor de 80 personas a cumplir su sueño.
Y, lo más importante: has salido adelante.
Sobrevivimos una pandemia que duró más o menos dos años y medio. Hubo mucha incertidumbre, mucho miedo, pero salimos adelante.
Has viajado a Europa.
Fuiste con alguien que será una de nuestras mejores amigas: Barcelona, Roma, Viena, Londres y París. Y sí, fuimos a Londres… y estuvo increíble. Ahí vimos El Fantasma de la Ópera, lo cual fue sensacional. En Viena comiste el pastel Sacher. En París tomaste miles de fotos bajo la Torre Eiffel. Y todo el viaje te lo pagaste tú. De lo cual estoy muy orgullosa de nosotras.
Y lo mismo pasó cuando fuimos a Japón.
Aunque no lo creas, fuimos a Japón. Sé que eres otaku —muchísimo más a los 15 que ahora—. Ya casi no vemos anime y manga no hemos leído prácticamente nada… pero fuimos. Y fue increíble. Un viaje soñado. Una experiencia inolvidable, las dos.
Has viajado también sola a Canadá. Visitaste a ese amigo de toda la vida y a su familia. Y a la fecha puedo decirte: son una familia increíble.
Y en este momento, mientras te escribo esta carta, estoy planeando nuestra boda.
Así es: nos vamos a casar, Dios mediante, el próximo año.
No ha sido fácil. Te han roto el corazón varias veces. Pero no te desesperes. Y no te molestes cuando alguien te diga que “va a llegar cuando menos lo esperes”. Ya sé… te lo han dicho muchas veces y te lo seguirán diciendo muchas más. Pero es verdad.
Y llegó alguien muy bueno.
Brillante, trabajador, honesto. Con una familia divina, que me hizo sentir —desde el inicio— que pertenecía a ese lugar.
Y aunque papá ya no esté —porque para cuando estés viviendo esta etapa maravillosa, papá ya no va a estar—, y el abuelo tampoco… tienes a mamá, a tita y a tu hermano. Son tu núcleo. Son lo más importante para ti.
Saliste de Xalapa.
Estudiaste en una de las mejores universidades de México.
Conociste gente maravillosa… y conociste gente que te enseñó mucho.
Sigues escribiendo. Sigues leyendo. Vas a tener más libros de los que puedes imaginar, ojalá publicados.
Y cuando pienso en ti —no sé si era a los 15 o desde antes— pero siempre lo supiste:
Nunca quisimos ser ordinarias.
No porque lo ordinario esté mal… sino porque sabías que eso no encajaba con nosotras. Nunca quisiste seguir el patrón: salir de la prepa, entrar luego luego a la universidad, después casarte rápido.
No.
Te tomaste un año sabático.
Hiciste una carrera técnica en repostería.
Estudiaste un diplomado en cine.
Trabajaste seis meses en el regular, rodeada de personas llenas de luz y amor hacia ti y hacia los tuyos.
Hicimos la carrera —aunque nos tardamos un poquito más— pero la terminamos.
Y viajaste, como ya te conté.
Viajamos a donde soñábamos.
Y ahora nos vamos a casar.
Y estoy segura de algo:
todos esos sueños que aún tenemos, todos esos sueños que aún conservamos, desde que tenías 15 hasta ahora… sé que se van a cumplir.
Porque Dios los puso en nuestro corazón por una razón.
Y esta es la lección más importante que te quiero dejar:
Confía plenamente en Él.
No es fácil. Habrá momentos difíciles. Pruebas. Desilusiones.
Eres muy pequeña, y habrá personas que te lastimen.
Pero Él es el único que nunca lo hará.
El único que nunca te va a decepcionar.
Confía en Él. Confía 100% en Papá Dios.
Te amo.
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